Aún hay estigmas en los deportes

No puedo creer que en estos tiempos aún haya padres que consideren que ciertos deportes no están hechos para mujeres o que son para ‘marimachas’, como suelen decir. Incluso son estos papás los que se dan el lujo de elegir el deporte perfecto para su hijo, a quien le puede o no gustar, pero generalmente si es forzado a algo, va a rechazarlos casi con seguridad. Así le sucedió a una prima, quien por ser mujer y de clase alta, no le permitían ver y menos practicar algunos deportes. Los de contacto estaban prohibidos, incluso el futbol, pues aunque su padre era aficionado, no le permitiría desempeñarse como futbolista, ya que “es un juego para hombres”. Así que no tenía muchas opciones y como no se decidió por alguna que le propusieron sus padres, ellos decidieron que jugaría golf, la obligaron a ir a comprar su atuendo, como una falda y blusa rosa, así como sus zapatos de golf para mujer. Ella no quería, pero poco podía hacer para negarse.

Cada que iba a visitarnos a mi familia y a mí, se sentía muy a gusto, pues es mi hogar vemos mucho el futbol y el futbol americano, fue del segundo deporte del cual se enamoró. No sólo por la espectacularidad de las tacleadas, los pases largos, las recepciones e intercepciones. Le gustaba mucho analizar las jugadas, ver los movimientos de todos los jugadores que estaban en el campo, no se le escapaba detalle alguno. Realmente era buena analizando. Le costó trabajo aprenderlo, pero conforme veía y estudiaba sobre el deporte, se hizo una fanática y una experta. Incluso más que cualquiera de los miembros de mi familia que llevamos años viendo este deporte. Cada que salía de nuestra casa y llegaba a la suya, le pedía a sus papás que la metieran a jugar tochito o algo parecido al futbol americano. Pero la respuesta siempre fue la misma. “No, ¿quieres ser una marimacha? Vas a quedar toda golpeada”, le decían.

Ella estaba frustrada por no hacer lo que a ella le gustaba, así que aceptó no hacerlo, pero se reveló y dijo que tampoco haría otra actividad que sus padres quisieran. Pasaron los años, en los que se dedicó a escribir de futbol americano como aficionada y como conocedora, por lo que no tardaron en hablarle de un periódico de México para que se integrara a sus filas y aceptó, sus padres no se opusieron en demasía porque era un buen trabajo, aunque no estaba de acuerdo en que estuviera cerca de ese deporte. Sus conocimientos la llevaron a cubrir la NFL en Estados Unidos y hoy trabajo en una de las páginas de internet más reconocidas en aquel país. Aunque nunca pudo cumplir su deseo de ser una jugadora, logró estar cerca de su deporte favorito. Se los cuento, porque justo hoy me avisó que tiene una entrevista para ser parte del cuerpo técnico de un equipo de NCAA, lo que sería más que un sueño hecho realidad. Ojalá la acepten y siga demostrándole a sus padres lo equivocados que estaban.