Ser o no ser minimalista… he ahí el dilema

“¿De verdad necesitas todos esos juguetes, tanta ropa, aquellos zapatos, los tenis, la tele, los pósters? Deberías remodelar tu cuarto con muebles minimalistas, tendrías más espacio y la energía fluiría mejor en este lugar”, fue lo que me dijo mi mejor amigo cuando lo invité a mi casa para terminar un trabajo.

¿Muebles minimalistas? ¿Qué rayos es eso? Para empezar, ¿qué es el minimalismo? Mi amigo me explicó que es una tendencia que busca ampliar espacios y reducir las cosas materiales a lo esencial. ¡Pero todo lo que está en mi cuarto es importante para mí! Desde mis Funko de Batman, el póster gigante de Megan Fox y mi colección de tenis concha. No podría deshacerme de ellos sólo para que la energía fluya.

“Lo sé, esta filosofía no es para todos”. Su respuesta me calentó en el fondo de mi ser. Después de terminar el trabajo decidí investigar más sobre el minimalismo, el cual descubrí que es algo más filosófico que de moda, ya que existe en las personas, se extiende a la arquitectura, a la música y más.

Sé que mi cuarto es un desastre, que está lleno de juguetes que colecciono y fotos de mis películas y actrices favoritas. ¡Es lo que me gusta y ahí se va a quedar! Adiós al minimalismo en moda y arquitectura. Pero al observar mi cuarto, vi que iba muy acorde a lo que soy, pues mi cerebro es una revolución de ideas donde para encontrar algo hay que escarbar y escarbar. Entonces pensé que posiblemente mi amigo sólo es minimalista de su cuarto para adentro.

Me explico. Él tiene sólo una cama con cajones debajo donde guarda su laptop, algunas prendas de ropa, conectores; además cuenta con un closet muy pequeño donde apenas cabría la ropa para una semana. Tiene lo esencial, se supone que ese es el lema del minimalismo: vivir con lo esencial y eliminar lo que no necesitas. Sin embargo, su vida no es así.

Mi amigo tiene un auto del año en el cual siempre llega a la escuela… ¡que está a dos cuadras de su hogar! No creo que lo necesite, podría mejor utilizar su bicicleta de 15 mil pesos, que sólo usa los domingos para dar una par de vueltas al parque y si no hay chicas se regresa a su casa, arrumbándola de nuevo en su patio.

También tiene un precioso perro pug, esos de ojos chistosos y que de un día para otros fueron el boom. Tampoco es necesario para su vida. Desde que dejó de ser un cachorrito no lo saca a pasear, le dedica poco tiempo y su madre y hermana son las que cuidan de él. Y así podría seguir, criticando que su cuarto va perfectamente con la moda minimalista, pero su estilo de vida deja mucho que desear.

¿A qué voy con todo esto? Si vas a criticar a alguien porque no sigue las mismas tendencias que tú, recuerda que tienes cola que te pisen. No todos somos iguales. Yo te aconsejaría que si decides subirte al barco de una moda, lo hagas desde el interior.